Armario o cornisa. El porvenir de un calcetín desparejado y único es incierto. Retornar humillado a uno de los cajones de la incómoda cómoda siendo la risa de todos o deslizarme al abismo dejando que el viento haga a su antojo con las entretelas de mi acrílica existencia. Caprichitos de la moda, mi color es de un indiscreto fucsia. No quisiera por nada del mundo acabar en la basura, atrapado en entre cáscaras de huevo y pelusas de mopa. Tendré suerte porque el gato me ha hecho suyo bajo amenazas de lanzarme a la calle. Acabar encajado en la punta de una farola será el menor de los males.
CASA AMPARO Sus textos serán insufribles. El menú a tiza se escribirá con faltas en la pizarra: patatas a la importancia, cazón en adobo, y flan de café. La ensalada, igual que el verbo, poco ilustrada. Por siete euritos es lo que hay. El San Jacobo subió a los altares hará unos años. Las angulas de pobre se dejaron ver en alguna ocasión. Cuando asoma en la comanda el bonito en escabeche es un día de fiesta. Pero si se acercan sabrán que los parroquianos suspiran por los guisos y favores diarios de doña Amparo. En su regazo se sienten en casa.
Muy gracioso wapitoo
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